Bandera Movimiento Democrático

Movimiento democrático. Mujeres libres (o similar)

He pasado unos días en Estambul. Han sido unos días estupendos en los que hemos disfrutado de los paisajes, las mezquitas, la gente, la comida… Es un lugar que me ha sorprendido, en lo social, mucho y muy gratamente, especialmente cuando nos encontramos una manifestación de mujeres por la libertad (o algo así). En la foto os muestro la bandera que ondeaban.

Mujeres libres en cualquier parte del mundo

Lo que me empuja a escribir esta vez es ese movimiento. Algunos cientos de mujeres que pedían la libertad de la mujer (o eso me pareció entender). Todas ellas, o una mayoría muy amplia, llevaban su hiyab. Y aunque no lo viví, pensé en el mayo del 68 en el que tantas mujeres se quitaron el sujetador y decidieron eliminar esa «opresión». En un momento comenzaron a aplaudir y, cuando me dí cuenta, yo también estaba aplaudiendo. Fue sin duda un acto reflejo de solidaridad para con mi género, para con aquellas mujeres que solicitaban cambios y lo hacían conjuntamente.

DEMOKRATİK ÖZGÜR KADIN HAREKETİ

DEMOKRATİK ÖZGÜR KADIN HAREKETİ

Me hubiera gustado ver cómo todas esas mujeres turcas hacían lo mismo con su pañuelo. He de decir que el hiyab era blanco y que desconozco si eso tiene algún significado. También puede ser que estuvieran pidiendo la libertad para usarlo en los lugares en los que está prohibido su uso (como en la Universidad). No lo sé. Lo que sí puedo decir es que al ver y oir a todas aquellas mujeres en el aquel país, «se me pusieron los pelos de punta».

Quizá sea importante señalar la cantidad de policía que vimos alrededor: mucha. Un par de horas antes habíamos presenciado una pequeña manifestación en la que sólo iban hombres y, chocante o no, no había policía acompañándoles… Cada quien que piense lo que quiera.

Estereotipos e ideas preconcebidas

Antes del viaje me habían contado que Estambul me sorprendería por su «occidentalismo» (si es que esa palabra existe). Que me liberara de prejuicios y estereotipos y así intenté hacerlo. El caso es que… bueno; occidental (en ese buen sentido que le damos a la palabra) y bella, sí; el trato de la gente, inmejorable… Realmente tengo muchas bondades que decir de aquella tierra. Pero «sorprendente», en cuanto a las mujeres, también.

Procuré liberarme de algunos estereotipos e, inevitablemente, me cargué de otros. Pensé encontrarme a las mujeres en una situación similar a la de mi ciudad y no fue así. Algunos ejemplos:

  • DEPENDIENTAS: En el Gran Bazar creo que hay más de 3.000 tiendas. Evidentemente no las recorrimos todas, pero una buena parte sí. Sólo en una vimos una mujer atendiendo al público. Dentro del Bazar de las Especias vimos alguna más, pero tampoco muchas. En las tiendas y locales de los alrededores de Sultanahmet, una única mujer. Alrededor de la zona de Taksim encontramos alguna más, especialmente en Mango, por ejemplo.
  • CAMARERAS: Entre los restaurantes en los que comimos y los que vimos… ninguna mujer, a excepción del Startbucks coffee.
  • DE «PASEO»: El 99% (quizás exagere un poco) con el pañuelo. Quienes no lo llevábamos se nos veía a la legua que éramos turistas.

Mujer con Niqab?
En cuanto a los tipos de hiyab que vimos… pues un poco de todo: de colores, estampados, lisos, con flecos o sin ellos, colocados a modo de melena; dejando al descubierto bien la cara o también el cuello, tapando la boca, bien sólo los ojos… (no sé si es Niqab, en la imagen de la derecha creo que sí, o Chador).

Aunque lo más sorprendente fue la cantidad de mujeres jóvenes, muy jóvenes, con un velo negro cubriéndoles todo el cuerpo que iba desde la cabeza hasta la mitad inferior del cuerpo y debajo una falda o vestido hasta los pies.  El caso es que si ya de por sí el velo me resulta agresivo, en este caso (creo que chador) aún resulta más y explico porqué: desde los laterales de la cabeza se unen las «partes sobrantes» justo delante de la boca y se sujetan, parte derecha e izquierda, con acero (imperdible, alfiler… o lo que sea).

La cuestión es que mi cerebro percibía una especial agresión a la palabra (sumada a otras agresiones), a la capacidad y posibilidad de esas mujeres de expresarse, tal como estoy haciendo yo, más o menos libremente.

Con los pelos de punta

Y, os prometo, que sigo con «los pelos de punta».

Si ya en otro post «Hiyab, educación, libertad e Igualdad» expuse mis dudas sobre el uso del velo… no os cuento cómo se han incrementado y lo que ahora ronda mi cabeza es sólo una pregunta «¿Hasta que punto estas mujeres deciden libremente?» Sinceramente, no me lo creo, no creo que haya libertad, ni siquiera decisión, en el uso de estas «¿señas de identidad?», ¿de la identidad de quién? Porque la de ellas está bien oculta tras el tejido negro y el acero que tapa su boca.

El motivo de este post no era, como veis, contar mi viaje, sabéis que en este blog hablo sólo de lo que opino o pienso y no tanto de lo que me ocurre. Tal vez debería abrir una sección sobre viajes… no lo sé, lo pensaré y tal vez lo haga.