8 de marzo ¿cuestión de mujeres?

Este fin de semana tuve el privilegio de asistir a la conferencia de Soledad Murillo en Gijón. Y digo privilegio en varios sentidos: porque me parece una oradora fantástica, porque estoy de acuerdo con la mayor parte de su discursos y porque soy de las pocas personas que habiéndose enterado pudo asistir. Ah! Y también porque tuvo lugar en un entorno incomparable, la Universidad Laboral de Gijón.

Se trataba de uno de los actos que desde el Instituto Asturiano de la Mujer (IAM) organiza con motivo del día 8 de Marzo bajo el lema «No sin nosotras». Tras la conferencia numerosas mujeres que trabajan la igualdad en distintos ámbitos, privados y publicos , iban a debatir y a realizar propuestas conjuntas.

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Sí, sí, habéis leído bien «numerosas mujeres» porque allí no había ningún hombre. Ninguno. Y como siempre, no me gusta y soy consciente de que no soy la única: una estudiante del máster de Igualdad que imparte, de momento, la Universidad de Oviedo, ya hizo el mismo comentario en el turno de preguntas.
No me gusta que cuando se debate sobre IGUALDAD sigamos estando sólo mujeres. Esta sociedad tiene que «cambiar, de una vez, el chip» y tiene que entender que las propuestas podrán llevarse adelante siempre que nosotras, el 51% de la población, contemos con ellos, con el 49% que es, además, el que ostenta los puestos de poder, quienes toman el mayor número de decisiones publicas y quienes, por supuesto «distribuyen los dineros».
Así que… después de un año sin escribir por placer o por interés personal, me lanzo de nuevo a mi blog para añadir: No sin nosotras pero tampoco sin ellos!

Las mujeres en Estambul

Bandera Movimiento Democrático
Movimiento democrático. Mujeres libres (o similar)

He pasado unos días en Estambul. Han sido unos días estupendos en los que hemos disfrutado de los paisajes, las mezquitas, la gente, la comida… Es un lugar que me ha sorprendido, en lo social, mucho y muy gratamente, especialmente cuando nos encontramos una manifestación de mujeres por la libertad (o algo así). En la foto os muestro la bandera que ondeaban.

Mujeres libres en cualquier parte del mundo

Lo que me empuja a escribir esta vez es ese movimiento. Algunos cientos de mujeres que pedían la libertad de la mujer (o eso me pareció entender). Todas ellas, o una mayoría muy amplia, llevaban su hiyab. Y aunque no lo viví, pensé en el mayo del 68 en el que tantas mujeres se quitaron el sujetador y decidieron eliminar esa «opresión». En un momento comenzaron a aplaudir y, cuando me dí cuenta, yo también estaba aplaudiendo. Fue sin duda un acto reflejo de solidaridad para con mi género, para con aquellas mujeres que solicitaban cambios y lo hacían conjuntamente.

DEMOKRATİK ÖZGÜR KADIN HAREKETİ
DEMOKRATİK ÖZGÜR KADIN HAREKETİ

Me hubiera gustado ver cómo todas esas mujeres turcas hacían lo mismo con su pañuelo. He de decir que el hiyab era blanco y que desconozco si eso tiene algún significado. También puede ser que estuvieran pidiendo la libertad para usarlo en los lugares en los que está prohibido su uso (como en la Universidad). No lo sé. Lo que sí puedo decir es que al ver y oir a todas aquellas mujeres en el aquel país, «se me pusieron los pelos de punta».

Quizá sea importante señalar la cantidad de policía que vimos alrededor: mucha. Un par de horas antes habíamos presenciado una pequeña manifestación en la que sólo iban hombres y, chocante o no, no había policía acompañándoles… Cada quien que piense lo que quiera.

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Ágora: Visibilidad histórica de la mujer

Ágora, la película de Amenábar nos muestra una parte de la historia de la filosofía (de la ciencia y la historia, en general) que se nos ha ocultado. Y, evidentemente, no me refiero a la destrucción de la biblioteca de Alejandría ni a la conquista cristiana, sino al papel jugado por una mujer.

Visibilidad de las mujeres

Hipatia de Alejandría
Rachel Weisz como Hipatia

Ágora, me ha descubierto una importante figura en el mundo de la ciencia. Una mujer que, en una época en la que la totalidad del poder era ostentado, de forma absoluta por los hombres (mucho más evidentemente que en la actualidad), pensaba por sí misma, enseñaba a otros (que, probablemente no a otras), dedicó su vida a la ciencia…

Hipatia, importante filosófa, matemática, astrónoma… no fue nombrada en ninguna de mis clases de filosofía, en las que sí aparecieron un sinfin de hombres. Así que, al salir del cine, sólo podía preguntarme ¿por qué nunca la nombraron? La respuesta es «bastante sencilla»: porque en la historia que nos cuentan se omite a las mujeres.

Del mismo modo que en la educación estadounidense fue necesario incluir una «historia afroamericana», quizás debamos plantearnos, o deba hacerlo el Ministerio de Igualdad, la inclusión de una «historia de las mujeres» en nuestras aulas. Realmente no creo que deba hacerse un «aparte», una nueva materia, sino que el currículo oficial (los Reales Decretos de Enseñanzas Mínimas y, por tanto, los Decretos autonómicos de currículo) deberían incluir la obligación de evidenciar el papel de las mujeres.

Si ponemos sobre la mesa, en las aulas, el papel que muchas mujeres (siempre en mundos de hombres, no lo olvidemos) han desempeñado, estaremos cambiando el mensaje. Diremos a nuestras chicas y chicos que el mundo se ha construido gracias a la contribución de ambos sexos y no solo de uno de ellos. Será necesario mostrar esas aportaciones, las de ellas, poniendo de manifiesto, además, las especiales dificultades que las mujeres tenían en cada época histórica para «hacer ciencia».

Realmente lo considero necesario, las próximas generaciones deben saber cuál ha sido el papel de la mujer en la historia.

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