El día de la mujer y sus carteles…

El pasado 8 de marzo se celebró, como sabemos, el día Internacional de la Mujer. Con motivo de ese día diferentes organismos oficiales realizan actos y publican carteles…

Revisando algunos de los carteles que se han publicado en Asturias con motivo del Día 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, me encuentro con sorpresas, algunas agradables y otras no tanto.

Cartel Día de la Mujer del Ayuntamiento de Gijón
Gijón - 8 de Marzo

Empiezo por un sorpresa muy agradable, el cartel del Ayuntamiento de Gijón. Me parece simplemente genial. Gracias a quienes habéis estado en el diseño y en su aprobación.

Presentar una imagen actual de la Diosa Shiva y la clara relación con las diferentes facetas que componen la vida de las mujeres (trabajo, tecnología, ocio, tareas domésticas, cuidado de menores, deporte…) y, al mismo tiempo, la capacidad de multitarea, me parece un buen trabajo. Con ello no quiero decir que la vida de los hombres no esté compuesta por múltiples aspectos diferentes, que no se malintreprete. En este momento sólo hablo de las mujeres y el 8 de Marzo. Sigue leyendo El día de la mujer y sus carteles…

¿Realmente importa nombrar las profesiones en femenino?

Me intriga porqué algunas mujeres prefieren que, al hablar de su profesión, se las nombre en masculino. Porqué prefieren escuchar «médico», «abogado», «ingeniero» o «informático», en lugar de «médica», «abogada», «ingeniera» o «informática».

Permitidme que escriba según van las ideas «rondando en mi cabeza».

Hay mujeres que prefieren que se les nombre en masculino cuando se trata de su labor profesional, son casos del ámbito del derecho, la medicina, la ingeniería… se trata de profesiones «tradicionalmente masculinas» (aunque en la actualidad, afortunadamente, las mujeres nos hayamos incorporado a ese ámbito laboral). No recuerdo haber oído nunca a una trabajadora social, maestra, pedagoga, filóloga… nombrarse en masculino.

Imagen de Mujer Maravilla y Superman
¿Heroína o héroe? Fuente: Iconshock.com

Creo que aquí se entrelazan cuestiones relacionadas con el prestigio. Más prestigio profesional de unos campos sobre otros y más prestigio de lo masculino sobre lo femenino.

Puedo entender que haya mujeres que no estén de acuerdo con un uso inclusivo del lenguaje, que realmente se sientan identificadas e incluidas bajo el «masculino como génerico» en las ocasiones en las que se dirigen a grupos en los que hay mujeres y hombres. Comprendo que ser consciente de que ello invisibiliza a la mujer, que la oculta tras las formas masculinas, que no la representa ni la incluye… supone cierta sensibilidad, preocupación y análisis de la realidad. Implica cuestionar lo establecido, no conformarse, reivindicar el papel de la mujer en la sociedad actual, en definitiva, luchar por la igualdad.

Lo que, en ningún caso, puedo entender es porqué, al referirse específicamente a una mujer prefieren la forma masculina. No puedo comprenderlo más allá de una cuestión de prestigio. Si se trata de una o varias MUJERES, lo suyo es nombrarlas en el género que corresponde: el FEMENINO. Lo contrario es discordancia y por tanto, un error gramatical, cuando menos.

Jamás se nos ocurriría decir «Marta es bajo», «Andrea es rubio», «Mónica es listo», «Lucía es buen compañero»… ¿Por qué, entonces, íbamos a decir algo distinto a «Marta es jueza», «Andrea es ingeniera», «Mónica es médica» o «Lucía es informática»?

Ágora: Visibilidad histórica de la mujer

Ágora, la película de Amenábar nos muestra una parte de la historia de la filosofía (de la ciencia y la historia, en general) que se nos ha ocultado. Y, evidentemente, no me refiero a la destrucción de la biblioteca de Alejandría ni a la conquista cristiana, sino al papel jugado por una mujer.

Visibilidad de las mujeres

Hipatia de Alejandría
Rachel Weisz como Hipatia

Ágora, me ha descubierto una importante figura en el mundo de la ciencia. Una mujer que, en una época en la que la totalidad del poder era ostentado, de forma absoluta por los hombres (mucho más evidentemente que en la actualidad), pensaba por sí misma, enseñaba a otros (que, probablemente no a otras), dedicó su vida a la ciencia…

Hipatia, importante filosófa, matemática, astrónoma… no fue nombrada en ninguna de mis clases de filosofía, en las que sí aparecieron un sinfin de hombres. Así que, al salir del cine, sólo podía preguntarme ¿por qué nunca la nombraron? La respuesta es «bastante sencilla»: porque en la historia que nos cuentan se omite a las mujeres.

Del mismo modo que en la educación estadounidense fue necesario incluir una «historia afroamericana», quizás debamos plantearnos, o deba hacerlo el Ministerio de Igualdad, la inclusión de una «historia de las mujeres» en nuestras aulas. Realmente no creo que deba hacerse un «aparte», una nueva materia, sino que el currículo oficial (los Reales Decretos de Enseñanzas Mínimas y, por tanto, los Decretos autonómicos de currículo) deberían incluir la obligación de evidenciar el papel de las mujeres.

Si ponemos sobre la mesa, en las aulas, el papel que muchas mujeres (siempre en mundos de hombres, no lo olvidemos) han desempeñado, estaremos cambiando el mensaje. Diremos a nuestras chicas y chicos que el mundo se ha construido gracias a la contribución de ambos sexos y no solo de uno de ellos. Será necesario mostrar esas aportaciones, las de ellas, poniendo de manifiesto, además, las especiales dificultades que las mujeres tenían en cada época histórica para «hacer ciencia».

Realmente lo considero necesario, las próximas generaciones deben saber cuál ha sido el papel de la mujer en la historia.